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Personas mayores de 60 años son blanco fácil de estafas a través de medios digitales

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Personas inescrupulosas intentan estafar a los adultos mayores echando mano de la tecnología, ya sea por medio de correos electrónicos, mensajes de texto y hasta llamadas telefónicas que, como ha trascendido, se hacen desde diferentes módulos de las cárceles del país.

Los delincuentes se aprovechan de la vulnerabilidad de esta población; muchas de estas personas son mayores de 60 años que viven solas o pasan la mayor parte del tiempo sin el soporte de un allegado. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), de agosto pasado, revelan que en Costa Rica hay 808.930 personas que superan el umbral de las seis décadas (1).

Por eso, en este mes de la Persona Adulta Mayor, IMPESA -FinTech que trabaja en soluciones tecnológicas para el sector financiero- desea empoderar a este importante sector de la sociedad para evitar que, por exceso de confianza, desconocimiento o falta de asesoría por parte de un familiar, no solo pierden sus ahorros o su pensión, sino también su paz y tranquilidad.

Incluso, no se descarta que haya víctimas de estafa por medios digitales o electrónicos que no cuentan nada a sus familiares por temor a ser reprendidos, rechazados o, en el peor de los casos, expulsados de las casas.

“Nuestros adultos mayores suelen estar rezagados en las cadenas de conocimiento, de información y de prevención. En IMPESA estamos convencidos de que ellos tienen que estar en primera fila para evitar que sean blanco fácil de timadores, de estafadores que se aprovechan de la buena voluntad y el limitado acceso a información preventiva de este sector de nuestra población”, explicó Johnny Robles, director de Tecnología de esta FinTech costarricense.

De acuerdo con datos aportados por la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO), durante el 2018, la violencia patrimonial fue la segunda más sufrida por las personas adultas mayores que buscaron ayuda al Servicio de Orientación Socio Legal de esta institución.

La violencia patrimonial está incorporada en la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor (Ley #7935) y se refiere a cualquier acción u omisión, directa o indirecta, ejercida contra una persona adulta mayor, que produzca, como consecuencia, el menoscabo de su integridad patrimonial. Consiste en el daño, pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o el engaño con respecto al conjunto de bienes propios de una persona denominado patrimonio.

Consejos útiles y sencillos:

Robles detalló algunos consejos que pueden ayudar a este sector sensible, pero también a otros grupos de la población. Ante todo lo más importante es evitar que haya nuevos casos de personas estafadas.

El adulto mayor debe evitar ingresar a enlaces (links) enviados por sus contactos por medio de redes sociales, correos o WhatsApp. ¡Ojo! Estos links pueden ser virus disfrazados y lo que buscan es hacerle creer a las víctimas que ganaron una promoción o que tienen que actualizar su sistema operativo.

El adulto mayor no debe brindar datos personales por teléfono; es mejor que sean desconfiados o desconfiadas y ante la duda es mejor que consulte con un familiar en quien confía y que conozca de la materia.

Esta población tiene que evitar revelar números de tarjetas de crédito o débito, claves o el pin del cajero.

La persona mayor de 60 años debe guardar sus claves o pines; no las tiene que dejar a la vista de nadie.

También tiene que recordar tener las tarjetas en un lugar seguro para que no le clonen el plástico.

No debe utilizar la misma contraseña para diferentes cuentas.

Para quienes realizan compras en un comercio no deben perder de vista la tarjeta. Los adultos mayores deben pedirle al mesero que le lleve a su mesa un datáfono o, mejor aún, si cancela la cuenta directamente en la caja.

Si el adulto mayor recibe una llamada supuestamente de un banco es importante que pida el nombre de
la persona y el departamento para el que trabaja. Luego, el adulto mayor debe cortar la llamada, no debe

llamar al número que le dieron porque otro estafador va a atender; más bien debe llamar a la central de

su entidad financiera y explicar lo que le acaba de ocurrir.

No se deben contestar números desconocidos o privados, ni mucho menos devolver llamadas de números que el adulto mayor desconoce. Y no debe devolver llamadas perdidas, en especial aquellas que comienzan con prefijos internacionales como +386. Se trata de un nuevo modelo de estafa internacional.

No se debe dar información privada ni personal si alguien llama diciéndole al adulto mayor que ganó un concurso.

El adulto mayor debe siempre desconfiar de un vocabulario popular. Ningún oficial de servicio de una entidad financiera tratará a su cliente de manera familiar o con sobrenombres.

Las personas mayores deben siempre utilizar conexiones a Internet seguras.

Finalmente pero no menos importante: el adulto mayor debe asegurarse de cerrar sesiones en computadoras o en los cajeros automáticos.